La mentira

La mentira no es normal. Que te digan que un elefante es igual a un tigre es una burrada.

Quien quiera venderte el cuento del tío, por mejor vestido que esté, por más pomposo que sea en su lenguaje, por mejor conversador que sea… Está diciendo que un elefante es un tigre ¡Es absurdo! ¡Hay que decírselo en la cara! Tenés la obligación de gritárselo ¡Gritale a los mentirosos! Está en todo tu derecho.

Intervencionismo Innecesario

La solución al intervencionismo es dejarlo ser. Ya que los líos causados por el intervencionismo innecesarios genera que de alguna u otra forma, por las buenas, por las malas, rápida o lentamente, las cosas se den vuelta. Todo vuelve a su lugar.

Ya se demostró que en la economía no funciona.

Tan solo resta que se demuestre lo mismo para la cultura occidental.

Hablar, hablar y hablar…

Los que hablan no hacen. No hacen porque están hablando. Dedican más interés del que deberían a hablar, pensar en pesimismos y autoboicotearse. Al estar tan ocupados en eso, no pueden hacer.

Entonces como no hacen nada, tienen más energías que no las utilizan en nada ¡Un superávit de energía y tiempo libre! Entonces exportan esas palabras, las exportan hacia los demás. Intentan vendérselas por ejemplo, a quien tienen más cerca. No es culpa de ellos, tan solo quedaron atrapados en un bucle infinito de negatividad. Como le pasó a un extraño japonés:

“Cuando empecé a fabricar motos, los profetas de los malos augurios, a veces mis mejores amigos, venían a desalentarme. Yo no los escuché y, pese a sus opiniones pesimistas, el 24 de septiembre de 1948 creé la compañía Honda Motor, que hoy brilla en todo el mundo”

Soichiro Honda

Desarrollador, Estudiante y Emprendedor